
La literatura sobre cómo compartir en las reuniones la ayudó a establecer límites para proteger su sobriedad.
Uno de los primeros textos que mi madrina me recomendó leer y escribir mis reflexiones sobre el mismo, fue la sección del Libro Blanco titulada «Cómo son las reuniones» (SA, p.187). En concreto, las «Directrices» (SA, pp.190-191). Estas páginas me dieron una base maravillosa para toda una vida de compartir y escuchar de forma adecuada en las reuniones de SA.
Mi pequeño grupo base es el único de mi provincia en el que todos son hombres, excepto yo. Cuando era bastante nueva en el grupo, leímos otra sección fundamental: «Reuniones mixtas» (SA, pp.180-181). Compartimos con sinceridad cómo había sido adaptarnos a la incorporación de una mujer al grupo: sin contacto visual, sin nombres, solo compartiendo con sinceridad. Recuerdo darme cuenta del impacto que había supuesto mi llegada y de lo comprometida que estaba mi nueva familia para integrarme como miembro en igualdad de condiciones. De eso hace ya casi seis años, y desde entonces todos hemos compartido abiertamente, pero con respeto. Le debo la vida a este grupo por ello.
La frase «levantar la mano» (SA, p.181) se refiere a cuando alguien comparte algo de forma demasiado explícita, lo que me lleva, como adicta a la lujuria, «a ámbitos nunca antes imaginados». El uso que se hace de esta práctica es excelente. Personalmente, nunca he levantado la mano, pero ha habido ocasiones en las que he tenido ganas de hacerlo. Muchas veces me he marchado en silencio de reuniones que me detonaban. No estoy en SA por casualidad, y hay algunos detonantes que no puedo soportar. Esto, desde luego, no es un defecto de carácter. Si pudiera mantener mi sobriedad felizmente a base de fuerza de voluntad, no necesitaría estar en Sexólicos Anónimos, ¡y desde luego no estaría escribiendo para Essay!
Lo que creo y practico es la frase «el amor y la tolerancia hacia los demás es nuestro código» (AA, p.84). Estoy dispuesta a escuchar casi cualquier cosa, siempre que no me detone demasiado. Es responsabilidad del moderador asegurarse de que la gente respete las normas. Mi papel es escuchar y compartir cuando me toque, pero cuando mi sobriedad se vea amenazada, tomaré medidas de manera inmediata. Siempre. He estado más de cuarenta años consumiendo y no voy a volver.
Kathie S., Devon, Reino Unido



